miércoles, 4 de noviembre de 2015






MITOLOGÍAS ALUCINANTES: Un acercamiento al libro "Historias de la Historia" de Carlos Fisas - EL EPISODIO DE NAPOLEÓN




En el libro “Historias de la Historia” de Carlos Fisas, se habla de una obra de fines del siglo XVIII y principios del XIX titulada “El origen de todos los cultos o la religión universal”, editada en cuatro volúmenes. “Pretendió demostrar que toda religión, incluida la cristiana, y especialmente la cristiana, tenía su origen en un mito solar. Jesús no era nada más y nada menos que una representación del sol y los evangelios debían interpretarse, no a la luz de los hechos históricos, sino como una degeneración del mito solar”.


Curiosamente, lo mismo dicen de Napoleón, y constituye toda una fábula mayor incluso que la del milagro de Fátima. En aquella época no necesitaban seguir la serie “Juego de Tronos”. Podían seguir este tipo de folletines y alucinar en colores. Siguiendo el libro de Fisas, de Napoleón se nos dice:
“1. Desde luego sabe todo el mundo que los poetas llaman al Sol Apolo, y la diferencia entre Apolo – en francés Apollon- y Napoleón no es grande, y aún queda mucho menor subiendo a la significación y origen de estos dos nombres.



Ahora bien, Apolo es la misma palabra que Apoleón, y se deriva de apolluo o paoleo, dos verbos griegos, que significan perder, matar, exterminar; de manera que si el supuesto héroe de nuestro siglo se llamase Apoleón tendría el mismo nombre que el Sol, y cumpliría toda la significación de este nombre, pues nos lo pintan como el mayor exterminador de hombres que ha existido jamás. Pero este personaje se llamó Napoleón y, por consiguiente, hay en su nombre una letra inicial que no se halla en el del Sol; hay una letra más y aún sílaba, pues en las inscripciones grabadas en varios puntos de la capital, y señaladamente en la columna de la plaza Vendôme, el verdadero nombre del héroe era Napoleón. Mas esta sílaba no constituye diferencia alguna, porque es griega como el resto del nombre, y en griego ne y nai es una de las mayores afirmaciones, lo cual pudiéramos expresar como el adverbio verdaderamente exterminador, verdadero Apolo, verdadero Sol.


Plaza Vendôme, París

Y ahora vamos a seguir flipando:

“5. Añaden que este moderno Apolo tuvo cuatro hermanos, pero estos cuatro hermanos no son otra cosa que las cuatro estaciones, como vamos a probar. Dícese que de las cuatro, tres fueron reyes, y estos tres fueron la primavera, que reina sobre las flores, el estío que reina sobre las mieses, y el otoño que reina sobre los frutos; y como estas tres estaciones dependen directamente del influjo del Sol, se nos dice que los tres hermanos de Napoleón recibieron de éste el poder, y sólo reinaron por él. Cuando se añade que de los cuatro hermanos de Napoleón uno no fue rey, es porque de las cuatro estaciones del año, hay una, el invierno, que sobre nada reina. (…)



1.      6.  Según las mismas fábulas, Napoleón tuvo dos mujeres y otras tantas se han atribuido al Sol; éstas fueron la Luna, según los egipcios; pero con la diferencia notable que de la una, es decir, de la Luna, no tuvo posterioridad el Sol, y de la otra tuvo un hijo único que fue Horo, hijo de Osiris y de Isis, es decir, del Sol y de la Tierra”.




A esto le llamo yo unir períodos históricos, mitologías, epistemología, interpretaciones y efectos de algún tipo de droga sin duda. Pero es una historia muy divertida. Sobre Napoleón hay diez apartados, nada menos, y el libro de Fisas resulta muy, muy interesante.













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