sábado, 31 de octubre de 2015

DELICIOSOS POEMAS DE ELENA MEDEL (Mi primer bikini, 2001)







MI PRIMER BIKINI


Sólo yo sé cuándo sobrevivimos.
Lo sé porque mis dedos
se transforman en lápices de colores.
Lo sé porque con ellos
dibujo en las paredes de tu casa
mujeres con rostro de epitafio.
Porque, a la caricia de la punta,
comienza el derrame de los cimientos
formando arco iris en la noche.
Porque, al escribir testamentos
en el suelo, se remueven las vísceras
de azúcar, y trepan tus raíces.

Grabo versos de colores fríos
en tu piel, de arquitrabe a basa,
y les llueve y los diluye, y compruebo
que la lluvia suena como hacen al caer
las canicas brillantes y naranjas
que cambiaba en el patio del recreo,
poco antes de calzar mi primer bikini.

Hoy guardo las canicas, como un apagado
tesoro, en los huecos de otras espaldas.

Pinto también en la terraza de enfrente
un jardín de lápidas cálidas y hermosas.
Trazo como una medusa de bronce,
un paraíso de cadenas hendiendo en mantillo
el valle diminuto que proclama que es frágil
y sin embargo, dirás tú, sobrevive.




EL SECRETO DE HEIDI - Luna creciente


Cuando estoy sentada en el borde de la ventana, 
mis uñas son el átomo principal de las estrellas: 
hoy, por ejemplo, he alcanzado por fin la palabra luna
en la frase viento que araña. Me la pongo en el ombligo. 
Escribo otro nombre que no es el mío 
con la punta de los dedos de los pies, 
removiendo con cuchara las vísceras del vértigo. 
Mirando el cielo en una noche de verano, 
los cuerpos celestes son miguitas de pan 
que los héroes arrastran para no olvidar volver a casa. 
Y me digo que quizá la Heidi que los dioses veneran 
es la misma que duerme en la copa del árbol 
que yo derribo, que bombardeo con las migas de pan 
— escupitajos que se engarzan en desiertos embetunados— 
que recojo cuando todos me dejan sola. 
 
Tremendamente sola, hilando Biodramina 
en la punta de los dardos que arrojo 
a los que se revuelven dentro de mi estómago. 
Qué agradable es beberse la cuenca de los ojos, 
armarse la boca de septiembre a mediodía. 



I WILL SURVIVE



Tengo una enorme colección de amantes. 
Me consuelan y me aman y con ellos mi ego 
se expande y extramuros alcanza la azotea. 
Cuando estoy con cualquiera de ellos, 
o con todos a la vez, siento la pesada carga 
de millones de pupilas subidas a mi grupa, 
y a mi oído lo acosan millones de improperios, 
se habrá visto niña más desvergonzada / pobrecita, 
Dios le libre del problema que suponen / habría 
que encerrarlas a todas . Languidezco. 
Quiero volar y volar y volar como Campanilla 
               —blanco y radiante cuerpo celestial, 
                pequeño cometa, pequeño cometa— 
de la mano mis amantes, que dicen cosas bonitas 
como estigma, princesa, miss cabello bonito, asteroide. 
  
Todo sea por mis amantes, que no son dignos de elogio: 
son minúsculos, y redondos, y azules, 
azules o blancos, o azules y blancos, 
y su boquita de piñón es invisible, 
y para besarles introduzco a los pitufos 
en mi boca, y para gozar de ellos 
los trago, porque me sé mantis religiosa. 
Quién soy, quién soy, ni siquiera sé quién soy. 
Sólo los necesito cuando me desdoblo en dos, 
cuando mi ego se encoge incomprensiblemente 
e intramuros alcanza un punto mínimo, 
cuando lloro demasiado o río demasiado, 
y entonces los llamo y ellos, decidme vosotros 
quién soy, mi pequeño y urgente consuelo, 
se adentran en mi boca sin dudarlo, complacidos, 
y me recorren por dentro, y al fin sonrío, soy, 
sonrío tras sus cuatro, cinco, seis besos azules, 
un balanceo en mi regazo, la sonrisa desencajada, 
quién soy ahora, quién soy realmente ahora, 
quizá sea una muñeca de trapo, me toman prestada, 
sonrío con sus besos fríos color pitufo, color papá pitufo, 
besos de colores, ligero toque frío y plástico en mi lengua, 
quién soy ahora, quién soy realmente ahora. 
  
Les comparto con muchas otras, Sylvia, Anne, 
ay mis amantes pluriempleados, no lo he dicho, 
mis amantes que son minúsculos, redondos y azules, 
apuestos príncipes de un cuento de hadas, 
cuando hago como que duermo 
creen que soy la Bella Durmiente, 
y entonces quiebran el relato y me besan, 
y son como cualquier beso que lo es para dormirse, 
buenas noches pequeñas plásticas azules y blancas, 
quién soy, ya no quiero responder, no sé quién soy, 
y contradigo el cuento y mi sueño es más profundo, 
y no quiero despertar, no quiero, sólo quiero más 
besos azules, quién, besos blancos, 
besos porque mi ego tambalea en el centro de mi estómago, 
quién soy, besos redondos o cilíndricos, 
no importa quién soy, quién soy realmente, 
falo químico para mi sonrisa, quién soy ahora, 
falo químico de colores para mi cabeza baja. 
  



Dos relatos propios



SIMETRÍAS DEL SUEÑO

Es de noche y estoy cantando las nanas de siempre. Dos niños abrazados, unas arañas invisibles transitan la oscuridad. “Mamá, ¿ya se te ha deshecho el ombligo?”, dice uno. “Igo, mamá, igo”, dice el otro. “Todavía es temprano, cuando durmamos se deshará”. Y canto, y pienso, y cantan conmigo, quién sabe lo que piensan ellos. Uno clava el dedo en un hueco entre las costillas, me duele, aparto esa mano esponjosa y la dejo dentro de la mía, hasta que se deshace. Estas costillas que me pusieron se hunden si las presionas e imagino cuán fácil sería para un gran escualo aplastarlas con sus dientes. Se limpiaría, los dientes, con ellas, a modo de palillos. Saldríamos en una película de Diseney y el tiburón sonreiría satisfecho. Porque los animales de Disney sonríen. También los coches. Coches con boca, con ojos que ven. Para que se parezcan a nuestros ojos, que no ven lo que creen ver. Ni colores, ni vacío, ni movimiento. Lo decía Houellebecq en “Las partículas elementales”: si los bioquímicos se tomaran en serio la física de partículas, toda la estructura de la vida se vendría abajo. Abajo ha caído el niño de la cama. Soñaba con demasiado ímpetu. ¿De qué color recordaría sus sueños, ahora que le duelen? Cura sana, tranquilo, ya pasó. No, nada de colores, la física es matemática, matemática de la simetría. Si hay simetría se descansa, como mis bebés, tan simétricos a cada lado. Si no la hay, se trabaja hasta recuperarla. Con el cura sana hubo suficiente. El cura sana suena, como los fonones. ¿Quién me cantará a mí, tan asimétrica? Tal vez el científico que me descubrió esta tarde al colisionar con mi hijo en el pasillo. Del choque salieron neutrinos, juguetes volando. Esos coches con ojos. Ojos con sabor a premio Nobel. Bravo por el científico. Cierra el laboratorio y olvido que existo. Deshago el ombligo, suben las arañas por mi boca de siempre, las nanas cantando, de noche ya es.











EL VIAJE

Se me había colgado el móvil y esperaba el autobús. Haciendo ver que no me suponía ninguna catástrofe, levanté la cabeza hacia el infinito y vi unos cuantos coches diríase que levitando sobre el asfalto. A mis pies, un perro callejero, con la misma esperanza de compañía. Me daba suaves golpes con su cabeza pelada en grandes círculos y yo le acariciaba el lomo, ocultándole que no podría llevármelo conmigo. El cálido hormigueo en la mano que me había conectado minutos antes a la tecnoesfera me libró de sentir el fino aguijón del bonobús cuando abrió la almohadilla de mi pulgar izquierdo, por querer extraerlo como quien desenfunda un revólver, en el justo momento que apareció el autobús por un agujero de la calle.

Metí la tarjeta en la ranura, un pitido y dejé pasar al siguiente zombi. Todos los asientos ocupados excepto uno. Uf, precisamente ése. Detrás del conductor, espalda azul papá pitufo. El cristal de la ventana, de tan sucio, parecía ahumado, y deformaba la realidad dando coartada a su horripilante aspecto.

Podría haberme sentado de lado, y observar el increíble microhábitat interior del vehículo, pero todos los estudiantes eran demasiado altos. Sólo en el asiento gemelo al mío, al otro lado, superviviente del terremoto que la rueda delantera desencadenaba al ponerse en marcha, vi una figura de cuerpo entero, a diferencia de las mochilas sueltas, cabelleras flotando, converse desfilando como un ejército de bárbaros. En sus tobillos al descubierto vi aparecer aquel familiar animalejo que los persigue a todos. De tanto acostumbrarme a verlo, ya forma parte de mi mundo, y yo del suyo. Inmundo, larguirucho, como una boa constrictor, hace encoger a su huésped en una postura abyecta. No entiendo muy bien por qué ellos nunca se dan cuenta del peso que les ha caído encima, de esa dificultad para andar, arrastrando los pies. Hoy, la víctima hablaba despreocupada con el conductor, que sonreía entornando los ojos color musgo, color niebla, y por la conversación supe que pretendía bajarse en la próxima con el bicho adherido a ella. Pero no esta vez. Pisé una de sus parduscas extensiones y la gigantesca lombriz se expandió mostrando enojo. Le devolví el gesto retador y el viajero se volvió para atrapar mis ojos por el rabillo de los suyos. Al ver que miraba sus pies, examinó que no tuviera alguna mota de barro en los zapatos y que los calcetines fueran iguales. Bajó al llegar a la parada, lentamente. Era el bicho, que se le agarraba, pero yo me hice el fuerte. Me senté en su asiento vacío y conservé las fauces del animal entre mis manos. Afuera, el estudiante, ya libre de la bestia, caminaba casi de puntillas, ágil y seguro de sí mismo. Hay familiares que me preguntan por qué no hablo con la gente, por qué no hablo en general. Yo prefiero no contestar y salvarlos a todos.










SOBRE LOS GRUPOS HUMANOS


Voy a clasificarlos en tres tipos:

-          Las Sectas:

o   Escanean a los nuevos miembros, los adulan, fingen que se ponen en su piel y, poco a poco, les hacen cambiar su comportamiento, vestuario, lenguaje, los aíslan de su grupo social cercano, les hacen sentir menos que el grupo, dependientes de él y, en concreto, de su líder.

o   No aceptan voces críticas, que son expulsadas sin piedad.

o   Realizan actos de anulación del pensamiento, repetitivos, refuerzan positivamente cualquier acto en beneficio del grupo y castigan o aíslan a aquel que se desvía de la norma.






-          Los Altruistas:
o   Se crean después de un momento eufórico, un insight, una idea generada en comunión de unos pocos que, poco a poco, va tomando forma en respuesta a una necesidad común. Pasa por varias fases:


  • Inicio: se empieza tímidamente, cometiendo errores de novato y, una vez habiendo adquirido cierto formato, si éste resulta atractivo, sobre todo en los grupos artísticos (teatro, narrativa, pintura…) crece rápidamente y todo el mundo quiere colaborar. Hay apenas críticas porque no se ven. Todo es bonito.
  • Maduración: aparecen las primeras críticas. Hay cosas que se pasan y otras que no porque, al crecer el grupo se deforma la idea inicial y existe una tensión entre la amalgama de la multiplicidad de formatos y la concepción de una cierta estructura. Algunos disconformes se marcharán. Otros se marcharán porque los disconformes se han marchado. Los que se quedan dudarán de sus propias críticas al comprobar que han perdido miembros valiosos (o no).
  •   Decadencia: comienzan las críticas contra el sistema, contra la propia iniciativa, la verdadera guerra interna. Se dicen cosas horribles, la gente se separa en pequeños grupos y luchan unos contra otros. Es el momento de la desaparición.

Durante todas estas fases aparecerán personas con ganas de liarla, peligrosas, en busca de emociones fuertes o, sencillamente, estúpidas, incapaces de seguir unas normas básicas de convivencia. Pueden dañar el grupo si se les permite, pero no si se les recuerdan las normas, que han de estar bien claras.






-          Los basados en objetivos a corto plazo:
o   Son los más efectivos, racionales y, probablemente, no vuelvan a juntarse a no ser que se produzca un nexo emocional durante el proceso, suceso bastante común. Lo curioso de estos grupos es descubrir que compartes muchas cosas con gente que considerabas incompatible.





CONSEJOS BÁSICOS PARA FORMAR PARTE DE UN GRUPO Y NO MORIR EN EL INTENTO


  • Sé educado y respetuoso con los demás (ponte en su lugar antes de decir nada).
  •  El grupo no eres tú, ni tu familia, ni tu forma de vida. Puedes sobrevivir sin ellos.
  • Las relaciones con los miembros han de ser de tú a tú, no de todos contra uno. Por tanto, has de encontrar la manera de relacionarte con cada uno. Al principio será complicado. Para eso están los que introducen a los nuevos y también tus dotes para la improvisación si no eres demasiado tímido.
  • Disfruta los momentos eufóricos al máximo y recuérdalos también en momentos tristes. Mira las fotos de felicidad con tus compañeros si, en algún momento, os encontráis separados por la razón que sea.
  •  Los pequeños grupos pueden volver a juntarse en nuevos proyectos. Las relaciones no tienen por qué perderse necesariamente, todo depende del motivo que produjo la ruptura.
  •  Los grupos de larga duración son: flexibles, tolerantes, con alto umbral a la frustración, un poco olvidadizos y espontáneos.
  • No pertenecer a un grupo admirado una vez has intentado entrar por las buenas no te hace ser menos: ellos se lo pierden.
  • Sé humilde y no pidas heroicidades a nadie. Todos somos humanos y nos equivocamos.
  • Un grupo de muchos miembros no tiene por qué ser ni mejor ni peor que otro de pocos. Todo depende del nexo de unión y de los proyectos compartidos, si bien sus dinámicas serán diferentes.
  • Hay que distinguir los compañeros de grupo de las amistades íntimas. Algunos coincidirán y otros no. De amigos íntimos se tiene pocos, por lo general, y todos morimos solos. Eso no significa que no os sintáis arropados cuando estéis juntos, pero es una sensación temporal que deja un bonito recuerdo. Los hay con los que podréis contar a pesar de la distancia, con sólo un: “Te necesito”. Como decía Nietzsche sobre la amistad:


Éramos amigos y nos hemos vuelto extraños. Pero está bien que sea así, y no queremos ocultarnos ni ofuscarnos como si tuviésemos que avergonzarnos de ello.

Somos dos barcos y cada uno tiene su meta y su rumbo; bien podemos cruzarnos y celebrar juntos una fiesta, como lo hemos hecho - y los valerosos barcos estaban fondeados luego tan tranquilos en un puerto y bajo un sol que parecía como si hubiesen arribado ya a la meta y hubiesen tenido una meta.

Pero la fuerza todopoderosa de nuestras tareas nos separó e impulsó luego hacia diferentes mares y regiones del sol, y tal vez nunca más nos veremos - tal vez nos volveremos a ver, pero no nos reconoceremos de muevo: ¡los diferentes mares y soles nos habrán trasformado!

Que tengamos que ser extraños uno para el otro, es la ley que está sobre nosotros: ¡por eso mismo hemos de volvernos más dignos de estimación uno al otro!.

¡Por eso mismo ha de volverse más sagrado el recuerdo de nuestra anterior amistad! Probablemente existe una enorme e invisible curva y órbita de estrellas, en la que puedan estar contenidos como pequeños tramos nuestros caminos y metas tan diferentes -¡elevémonos hacia ese pensamiento!.

Pero nuestra vida es demasiado corta y demasiado escaso el poder de nuestra visión, como para que pudiéramos ser algo más que amigos, en el sentido de aquella sublime posibilidad.


Y es así como queremos creer en nuestra amistad de estrellas, aun cuando tuviéramos que ser enemigos en la tierra.

viernes, 30 de octubre de 2015

Del conocimiento, la máscara y la ignorancia


Cabe plantearse si el exceso de conocimiento (aun siendo éste escaso en función de la magnitud que abarca el universo) atenta contra la integridad personal. Es agradable saber de gente que defiende los animales, los árboles, la vida en el planeta en toda su extensión, pero a veces, para seguir defendiéndolos, hay que estrechar otras perspectivas. Diane Fossey no soportaba la compañía humana. Algunos serían capaces de encarcelar a un anciano hambriento por haber matado un lagarto en peligro de extinción.


Diane Fossey






Sobre las utopías, quien las defiende olvida que cualquier sistema, en el momento en que se convierte en una organización política real, se corrompe con suma facilidad, es decir, no aguanta su aplicación práctica y, para mantenerla, se cometen crímenes espantosos, como ocurre en los regímenes comunistas, nacionalistas, teologistas, capitalistas, transhumanistas, patriarcales, matriarcales, cientifistas, etc. Los romanos sufrieron diferentes formas de gobierno y en todas ellas podemos estudiar su decadencia. Los griegos, como fundadores de la democracia teórica, junto con otras formas de gobierno, no eran en absoluto demócratas, defendían la esclavitud y la división en diferentes castas, según se fuera rico, pobre, hombre o mujer, ateniense o bárbaro.



Senado de la Antigua Roma


En paralelismo con el principio de incertidumbre a nivel subatómico, si nos fijamos en el individuo particular, la ilusión de sistema desaparece. Para mantener la ilusión, conviene no mirar muy de cerca sus componentes. Y, viceversa, proteger al individuo concreto puede atentar contra las normas sociales. Como ser miope e hipermétrope a la vez. Cuanto más implicado se está con una causa, más ciego se permanece a sus críticas. Cuanto más cerca del individuo, menos implicación social en comunidades de gran tamaño.

Sin embargo, si se quiere hacer confluir el conocimiento de cerca y de lejos, si se quiere tener una mirada con lentes progresivas, aparece la visión de caos, de cambio aleatorio, de alienación. Para sentirse integrado en el ecosistema conviene cegar una parte del conocimiento. Querer verlo todo marea, causa un vértigo insoportable. Para vivir tranquilo, la sonrisa beatífica de la ignorancia.

Por otra parte, se convierte dicho conocimiento en una fantasía más. ¿Acaso no somos malabaristas de ilusiones? ¿No tragamos a diario el fuego de las construcciones sociales, de los estereotipos? Algunos piensan que apagar el pensamiento nos hace más sabios, más cercanos a la realidad, pero, en realidad, es la mayor de las barreras frente al medio. La meditación, el rezo, la música New Age, los templos de la contemplación, nos defienden del exceso de información y, como consecuencia, nos vuelve conformistas, ajenos al progreso. La aceptación, la inacción, el miedo al cambio. Mantenerse agarrados al clavo en el ojo del huracán.







Al contrario, ser crítico con todo, un cínico llevado al extremo, rechaza tomar partido, sumido en una duda constante, y lo aleja de la sociedad. Querer desentrañar la realidad es ir zozobrando en un océano repleto de escollos, que son los defensores del pensamiento rígido, los combatientes del hombre contra el hombre, las contradicciones sufridas a diario. Un choque continuo, del cual difícilmente se puede salir ileso. Puede conducir a la depresión, la violencia verbal, el terrorismo, la conducta infantil, la autolesiva, la adicción a determinadas sustancias, la paranoia y un largo etcétera de trastornos, formas de andar desencajado, como un círculo en un mundo cuadrado.

Cabe preguntarse si la ignorancia participativa constituye un mecanismo de supervivencia en la era de la información y el tándem ciencia-democracia el azote del oscurantismo cuando éste se ofrece como alternativa.






Links:


Políticas de la antigua Roma:

Conformismo y religión:



SYLVIA PLATH









Hongos


De noche, muy
blancos, discretos,
muy silenciosos

nuestros pies, nuestras
narices captan
la tierra, el aire.

Nadie nos ve,
para, traiciona;
los granos abren

paso, los puños
púas apartan
y hojas tupidas,

incluso alfombras.
Mallos, arrietes,
sordos y ciegos,

del todo mudos,
agrandan grietas,
sondean huecos.

De agua vivimos,
de migas de aire,
suaves pedimos:


 o todo o nada.

¡Somos tantísimos!
¡Somos tantísimos!

Somos estantes,
mesas, muy dóciles
y comestibles,

entrometidos
involuntarios.
Somos fecundos:

mañana el mundo
será ya nuestro:
ya os avisamos.





Julián Acuña




Carta de amor

No es fácil expresar lo que has cambiado.

Si ahora estoy viva entonces muerta he estado,
aunque, como una piedra, sin saberlo,
quieta en mi sitio, mi hábito siguiendo.
No me moviste un ápice, tampoco
me dejaste hacia el cielo alzar los ojos
en paz, sin esperanza, por supuesto,
de asir los astros o el azul con ellos.

No fue eso. Dormí: una serpiente
como una roca entre las rocas hiende
el intervalo del invierno blanco,
cual mis vecinos, nunca disfrutando
del millón de mejillas cinceladas
que a cada instante para fundir se alzan
las mías de basalto. Como ángeles
que lloran por la gente tonta hacen
lágrimas que se congelan. Los muertos
tenían yelmos helados. No les creo.

Me dormí como un dedo curvo yace.
Lo primero que vi fue puro aire
y gotas que se alzaban de un rocío
límpidas como espíritus. y miro
densas y mudas piedras en tomo a mí,
sin comprender. Reluzco y me deshojo
como mica que a sí misma se escancie,
igual que un líquido entre patas de ave,
entre tallos de planta. Mas no pienses
que me engañaste, eras transparente.

Árbol y piedra nítidos, sin sombras.
Mi dedo, cual cristal de luz sonora.
Yo florecía como rama en marzo:
una pierna y un brazo y otro brazo.
De piedra a nube iba yo ascendiendo.
A una especie de dios ya me asemejo,
hiende el aire la veste de mi alma
cual pura hoja de hielo. Es una dádiva.










Una vida


Tócala: no se encogerá como pupila
esta rareza oviforme, clara como una lágrima.
He aquí ayer, el año pasado: palmiforme lanza,
azucena, como flora distinta
de un tapiz en la quieta urdimbre vasta.

Toca este vaso con los dedos: sonará
como campana china al mínimo temblor del aire
aunque nadie lo note o se anime a contestar.
Los indígenas, como el corcho graves,
todos ocupadísimos para siempre jamás.

A sus pies las olas, en fila india,
no reventando nunca de irritación, se inclinan:
en el aire se atascan,
frenan, caracolean como caballos en plaza de armas.
Las nubes enarboladas y orondas, encima.

Como almohadones victorianos. Esta familia
de rostros habituales, a un coleccionista,
por auténtica, como porcelana buena, gustaría.

En otros lugares el paisaje es más franco.
Las luces mueren súbitas, cegadoramente.

Una mujer arrastra, circular, su sombra, de un calvo
platillo de hospital en torno, parece
la luna o una cuartilla de papel intacto.
Se diría que ha sufrido una particular guerra relámpago.
Vive silente.

Y sin vínculos, cual feto en frasco, la casa
anticuada, el mar, plano como una postal,
que una dimensión de más le impide penetrar.
Dolor y cólera neutralizadas,
ahora dejad la en paz.

El porvenir es una gaviota gris, charla
con voz felina de adioses, partida.
Edad y miedo, como enfermeras, la cuidan,
y un ahogado, quejándose del frío, se agazapa
saliendo a la orilla.




EL TRASTORNO BIPOLAR



Hoy me centro en el trastorno bipolar. No pienso ocultar mi condición, no tengo nada que esconder y pretendo dar a entender que no somos personas ni peligrosas, ni confundidas, ni tan siquiera inadaptadas. Sólo tenemos una enfermedad que se puede tratar adecuadamente para permitirnos realizar una vida normal. Ah, y somos unos cuantos en el mundo, así que probablemente cualquiera que esté leyendo esto conozca a uno o a más de uno y ni siquiera lo sepa.

Cuando hablo del tema con los demás, al preguntarme por mi enfermedad sin esperarse semejante respuesta (o no preguntarían), encuentro reacciones de diversos tipos:

La cara pétrea con su pensamiento asociado “Don’t feed the troll”, que tengo prisa y hay problemas mucho más graves en el mundo.

La cara compasiva con su pensamiento asociado “Puedes creer que puedes contar conmigo aunque no sé de qué me hablas”.

La casa asustada con su pensamiento “No sé si debo huir inmediatamente” o “No quiero que mi pareja, mamá, hija, amiga, se eche a perder pero no sé cómo ayudarla”.

Y luego está la de ojos abiertos, cara empática y escucha activa y ese brillo en los ojos de: “Sé de lo que estás hablando”. No siempre se adecúa a la realidad. A lo mejor padecemos desórdenes distintos, pero la sensación de comunión es suficiente para abrir lo que una amiga llama “centro profundo de comunicación subterránea que elimina las barreras lógicas y conecta los vasos comunicantes a través de las vísceras”.

Bueno, para todos aquellos que tienden puentes y se quedan por cruzarlos desde un lado y desde el otro al no saber dónde poner el pie, voy a intentar explicar qué carallo es eso de la bipolaridad, porque más de uno pensará en Gollum, en imanes o pilas de larga duración y cómo me ha afectado a mí (visión personal) o cómo ha afectado a otros, incluyendo gente famosa que conoce (teóricamente) todo el mundo.

En primer lugar, ser bipolar no es ser depresivo aunque pases estadios de depresión. De hecho, fui diagnosticada en mi primera juventud de cuadro depresivo por no saber identificar mis fases hipomaníacas, algo que ni yo misma consideraba un problema, más bien al contrario. Los antidepresivos, pues, no solucionan el problema. La terapia psicológica, que en la depresión ayuda en un 50%, o más, no sirve tampoco. Y es que el trastorno bipolar es una alteración de los mecanismos cerebrales que regulan los estados del ánimo y se trata con medicación. Ajustar la medicación es lo más difícil y, además, con frecuencia, la dolencia es de por vida.


¿Y en qué consiste? Pues en la alternancia de estados de ánimo eufóricos y estados de ánimo depresivos. Estas alternancias pueden ser de meses, semanas, o incluso días. A veces, en pocas horas se pueden dar caídas bruscas desde un pico al otro y viceversa. La montaña rusa. Y ahora lo que mola: si eres tipo I (ya sabemos cómo les encanta clasificar a los psiquiatras), tus fases de manía (euforia) tienden a ser peligrosas para uno mismo en grado extremo (creerse Superman, gastar grandes sumas de dinero…) y a veces requieren internamiento, pero no necesariamente. En el bipolar tipo II la fase maníaca (hipomaníaca) es menos acusada y consiste en querer hacer muchas cosas, ser muy receptivo y comunicativo, ser un tipo que intenta llegar a todo; a veces, esto produce irritabilidad cuando se interponen en tu camino. Yo soy de este último tipo.

LA MANÍA
Los síntomas de la manía son:

 
·         Ánimo elevado, expansivo o irritable
·         Grandiosidad
·         Disminución de la necesidad de dormir
·         Verborrea
·         Pensamiento acelerado y fuga de ideas
·         Aumento de actividades
·         Aumento de la sexualidad
·         Aumento de los gastos


              

                                                                           









LA DEPRESIÓN

La depresión es igual en ambos casos (bipolar I y II) e igual a la de los depresivos en general, sólo que, unido a la impulsividad en el caso de los bipolares, puede conllevar mayor riesgo de suicidio en estos últimos. Los síntomas depresivos, que no tienen nada que ver con estar triste de vez en cuando, son los siguientes:

·         Humor deprimido durante la mayor parte del día, se siente triste o vacío.
·         Humor irritable.
·         Falta de interés o placer en todas, o prácticamente en todas, las actividades durante la mayor parte del día.
·         Pérdida o ganancia de peso significativa o disminución o aumento del apetito
·         Insomnio o hipersomnio
·         Agitación o enlentecimiento psicomotriz
·         Fatiga o falta de energía prácticamente todos los días.
·         Sentimientos de inutilidad o culpa excesiva o inapropiada
·         Disminución de la capacidad de pensar o concentrarse o indecisión
·         Ideas recurrentes de muerte, ideas suicidas recurrentes sin un plan o un intento de suicidio concreto o plan concreto para suicidarse.



Un cómic curioso sobre el estado depresivo y el trastorno por ansiedad, que suelen acompañar a la enfermedad:


Y una animación sobre la depresión:




 EPISODIO MIXTO

Cuando se alteran ambos estados, el maníaco y el depresivo, en poco tiempo, se habla de un episodio mixto.





Ésta es la parte técnica. La vida cotidiana consiste en sobrevivir a los intentos de suicidio, las discusiones con las personas que quieres y tu entorno en general, el aceptar que tus ideas no necesariamente van a salvar el mundo o, por el contrario, que eres capaz de tener de muy buenas y de convertirlas en un proyecto realista. La sensación general es la de falta de valía porque te encuentras en un estado de continuo desequilibrio, como en cualquier enfermedad. Cuando uno pasa una gripe se siente muy vulnerable. La bipolaridad crea dicha sensación sin que los demás entiendan la mayor parte de las veces lo que te está ocurriendo.






Ahora voy a poner algunas referencias cinematográficas sobre la bipolaridad y algunos artistas que la han padecido y es que los trastornos mentales tienen una única ventaja, que fomentan la creatividad, como cualquier proceso de crisis del individuo, ya que se intenta buscar soluciones a un estado del que nadie más que uno mismo te puede sacar. El arte en todas sus formas constituye una vía de liberación.

En cuanto a películas y series de ficción: Mr. Jones, Biutiful, La fiera de mi niña, Las horas, Homeland. Que se le acercan, aunque se encaminan más hacia la depresión o el trastorno límite de personalidad: Nación Prozac e Inocencia interrumpida.




En cuanto a artistas que padecieron el trastorno o que aún lo padecen:



Stephen Fry, Sinead O’Connor, Axl Rose, Jimmy Hendrix, Sting, Jim Carrey, Catherine Zeta-Jones, Mel Gibson, Ben Stiller, Carrie Fisher, Linda Hamilton, Robert Downey Junior,  Piotr Tchaikovsky, Cary Grant, Virginia Woolf, Edgar Allan Poe, Vincent Van Gogh, Sylvia Plath, Herman Hesse, Anne Sexton, Friedrich Nietzsche, David Foster Wallace. A valorar el índice de suicidios en esta lista, destacados en negrita, o muerte en extrañas circunstancias, destacados en cursiva. Por lo que es muy importante el diagnóstico y tratamiento tempranos.




     







CÓMO VIVIR CON EL TRASTORNO BIPOLAR


Este galardonado documental de Stephen  Fry:

Entrevista a Carrie Fischer como presentación de la última película de Star Wars.

LA POKEVOLUCIÓN DE QUENTIN

ÉRASE UNA VEZ…TARANTINO Como cualquier fan de Tarantino, fui a disfrutar de su última creación sin la necesidad de buscar algo definit...