1) No declame que escribir lo hace sufrir. En tal
caso, abandone la escritura. Hay escritores de sobra, y en los últimos años,
gracias al fundamentalismo islámico, tampoco faltan mártires. De modo que no
precisamos de ninguna de sus dos condiciones.
2) Si no escribe para los lectores ni para la crítica, no publique. Envíele
sus escritos por mail a su abuela.
¿Para qué molestar a correctores,
diseñadores y editores, si a usted no le interesa salir de su casa?
En cualquier caso, no repita más que
escribe sólo para usted mismo. Ya lo dijo Borges, y tampoco resultó verosímil.
3) No repita que la novela se ha agotado como género. Es
su imaginación la que se ha agotado.
4) No continúe culpando al mercado, ni a los tiempos que corren, de
que nadie quiera leerlo. A usted no lo leerían ni en una
sociedad autoritaria que obligara a los niños a leer sus textos so pena de
muerte.
Al menos, festeje el hecho de que, si
bien no le prestan atención, tampoco lo mandan a matar.
5) No se queje de la única adaptación al cine que se ha hecho de su
ignota obra. A nadie le ha importado su novela, pero mucho
menos su opinión respecto de la película.
6) No insista con que los personajes se le aparecen en el toilette,
en la cocina y en la cama. Todos sabemos que miente.
7) En lo posible, procure no llevar un diario íntimo.
Dicho implemento se ha convertido en un
engañoso género literario. Si quiere publicar sus intimidades, hágalo
deliberadamente; pero no obligue a sus herederos a sentirse culpables por
revelar secretos que usted indudablemente registró para continuar siendo atendido
después de muerto.
8) No declame que no le gusta escribir en computador.
Abomine de la tinta, esculpa las letras
en piedra, deje su testimonio pintado con sangre de mamut en una caverna. Pero
háganos un favor: no siga repitiendo que no le gusta escribir en computador.
9) Nos parece muy bien que abandone la escritura. Pero
no lo anuncie. Hágalo directamente, en silencio.
10) No abandone a su esposa por una más joven luego de su primer
éxito. Espere al menos a dos o tres éxitos, no sea cosa de que
tenga que volver corriendo.
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